“Llevar ropa horrible puede ser una pesadilla”, sentencia Bella Freud (63). Su propia introspección seguramente paga con el peso de su apellido. Su bisabuelo es nada menos que Sigmund Freud (1856-1939), el muy célebre padre del psicoanálisis. Y la diseñadora británica ama las cuestiones de diván. Tanto es así que hace algo diferencial mezclando todas sus pasiones: entre otras cuestiones, analiza a las personas a través de la indumentaria.
Dice estar obsesionada en dilucidar cómo nuestra salud emocional se refleja en nuestra ropa; digamos que ese es su Edipo sin fin. Y esa reflexión la cuestiona en cada capítulo de su podcast, titulado Fashion Neurosis, que se convirtió en un fenómeno que explora la intrincada relación entre nuestra vestimenta y nuestra identidad.

Con ese objetivo, Bella Freud pasó a ser una de esas hosts de culto para los que aman la sociología de la moda y también para quienes se suben al hype simplemente porque es de lo que se habla en las redes y en los círculos del fashion.
En su “consultorio”, ya sentó, entre otras figuras, a la top Kate Moss, la escritora Zadie Smith, las actrices Cate Blanchett y Courteney Cox, el músico Nick Cave y el inefable diseñador Rick Owens, acaso protagonista del envío más viralizado del ciclo.
Cuando dormimos, estar desnudos en público de forma inesperada es una pesadilla típica. También haber salido en ojotas con medias. Pero según aseguró Bella a la BBC, hay algo específico en relación a cómo te hace sentir lo que te ponés cada día: “La ropa inadecuada puede hacerte sentir que algo no va bien con vos. ¿No querés saber por qué es así y cómo solucionarlo? Yo sí”. Pero vamos por partes para entender si lo que no la deja dormir nos resuena o no como recurso para pensarnos.

Pertenecer a la familia Freud: el legado introspectivo aplicado a la moda
Nacida en Londres el 17 de abril de 1961, la diseñadora londinense es hija del renombrado artista Lucian Freud (1922-2011) y Bernardine Coverley. Su linaje, marcado por la introspección y el arte, la llevó a estudiar en Roma antes de sumergirse en el mundo de la moda.
Sus primeros pasos los dio en los años 80 de la mano de Vivienne Westwood (1941- 2022), una experiencia que, según ella, le enseñó “la libertad y el poder que la ropa puede otorgar”. En 1990, lanzó su propia línea, caracterizada por su estilo distintivo y sus icónicas camisetas con lemas como «Je t’aime Jane» y «Ginsberg Is God».
Lógicamente, no le puede escapar al peso de su apellido. “Tengo que reconocer todo eso, pero luego dejarlo de lado”, lanza la pensadora de la moda, que enseguida bromea con que cuando le hablan de sus parientes famosos tiene un corto lapso para hacerse ver “antes de que no haya más nada que hablar.
«Fashion Neurosis»: El diván de la moda o por qué hay que conocer a Bella Freud
En su podcast Fashion Neurosis, las conversaciones comienzan con preguntas sobre el estilo personal y lo que revelamos a través de nuestra vestimenta, pero rápidamente se adentran en temas más profundos como el amor, la cultura, la ansiedad y la política. En ese espacio, Bella también comparte sus propias anécdotas, creando un espacio íntimo y reflexivo.
«Fashion Neurosis es una versión muy jocosa de lo que mi bisabuelo hizo con el psicoanálisis», sentencia. Pero pretende ser una parodia sutil de la terapia, agrega, así como una forma de introducir en la comunidad de la moda debates amables y medidos sobre la salud mental, sin juicios ni proclamaciones de TikTok sobre “narcisistas” y “empáticos”.

Es que asegura que detesta esa psicología efímera de las redes que banaliza la terapia y parte de temas como la “responsabilidad afectiva”, por ejemplo, o te dicen cómo reconocer a una madre narcisista: “Odio esas cosas. Son tan bidimensionales”.
La psicología de lo que llevamos puesto, según Bella Freud
Para entender cómo una prenda de vestir puede usarse para revelar o incluso sanar una parte de nuestro interior, la bisnieta de Freud asegura que se apoya en lo que Virginia Wolf llamó la “consciencia del vestido” y lo que más acá Shakaila Forbes Bell, una reconocida psicóloga de moda, llama “gran energía del vestido”.
Bella Freud lo pone en términos coloquiales: “Una prenda que te haga sentir poderoso puede realmente ayudar a que tu mente sea más ágil y tu cuerpo más relajado”. Por supuesto, lo dice quien, al abrir su vestidor, interpreta fácilmente qué vestimenta le mejora el ánimo, le da el empoderamiento para sentirse capaz de cualquier cosa y la inviste de los atributos de que su “estado del ser” necesita proyectar y hacer sentir.

Segura de que la moda comunica permanentemente y es una herramienta que va más allá de lo funcional y lo simbólico, sugiere: «Es algo muy importante a lo que hay que prestar atención«.
A partir de los dichos de sus entrevistados en relación con prendas particulares, ha logrado que Moss revelara en su podcast cómo se sintió presionada a sus 15 años a posar en topless en una sesión de fotos con Corinne Day. Según contó la icónica modelo de los 90’s, la misma experiencia que la llevó a la cima, la puso en una situación de vulnerabilidad, haciéndola sentir “expuesta y cosificada”.
Mientras la escritora Zadie Smith explicó cómo utiliza la vestimenta como una forma de narrar historias personales, el exfutbolista francés Eric Cantona se explayó sobre cómo se valió de su estilo para expresar quién es y qué piensa adentro y afuera de la cancha. Claro que con el devenir de las conversaciones, Bella Freud impone el ritmo, las pausas y eso que no es explícito al descolgar una prenda de la percha: “Me interesa llegar al fondo de cómo nuestra salud emocional se refleja en cómo vestimos”.

De la recorrida de Bella Freud en la moda al psicoanálisis en la era digital
A los 20, Bella Freud pasó de aprendiz a asistente de estudio de Vivienne Westwood, absorbiendo de primera mano la energía irreverente de la diseñadora. En 1990, lanzó su propia marca y, para 1994, ya era una de las promesas de la Semana de la Moda de Londres, según Women’s Wear Daily.
Su sello: trajes con minifalda a cuadros que jugaban con la estética anárquica de Westwood, pero con un giro más pop, colores vibrantes y dobladillos aún más jugados. En 2006, tomó las riendas de la mítica marca Biba, con su aura de rock n’ roll, pero al tiempo decidió volver a su propio universo creativo.
Su gran hit llegó con los sweaters estampados con el año 1970 en el frente —»la década en la que me volví consciente del mundo», dice—, que se volvieron un fenómeno gracias a figuras como Olivia Wilde y Yara Shahidi.

Bella cuenta que aprendió a «ser siempre curiosa» de Westwood, pero que su disciplina la sacó de otro lado: su padre, Lucian Freud. «No crecí con él, pero cuando lo veía, estaba absolutamente inmerso en su trabajo. Me quedó claro que, si querés llegar a algún lado, el foco tiene que estar ahí y en nada más«.
En una época en la que las redes dictan las tendencias y la identidad pública se teje en las plataformas, el enfoque de Bella es una pausa reflexiva que se gana cara a cara y deteniendo el dedo del scroll. Persistente en su abordaje, la bisnieta de Freud está su salsa al diseccionar a la moda como una extensión de nuestra psique, inseguridades, aspiraciones, traumas y más.
En plena tiranía del algoritmo, al pararnos frente al placard puede que nos sigamos rebelando a lo que los demás creen de nosotros y expresar nuestra verdad más íntima. Estar más desnudos aunque nos cubran capas y capas (de sentido y) de ropa. O simplemente, jugar a ser miles, pero sin dejar de contar quiénes somos y qué deseamos.
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